Con un ausentismo del 30% y el 16% de votos emitidos en blanco-viciado, Pedro Castillo (Perú Libre) se perfila a la Presidencia

Por Luis Oyola Ancajima

Con un ausentismo del 30% de votantes en las urnas, denuncias en el Perú y el extranjero por la aparición de actas previamente marcadas para supuestamente favorecer las candidaturas de Keiko Fujimori y Yonhy Lescano, mesas que tardaron en instalarse, caos y desorden en las primeras horas de la mañana, así transcurrió una jornada electoral dominical en donde primó la angustia por exponerse al contagio del COVID-19, para pasar al miedo de varios sectores que se toparon con la sorpresa del primer lugar alcanzado por el profesor Pedro Castillo (Perú Libre), quien representa a un sector de la izquierda radical. El cajamarquino tiene un lugar de privilegio en la segunda vuelta electoral, al alcanzar hasta el momento el 16.761% de las preferencias, frente a los votos emitidos en favor de Hernando de Soto de Avanza País con 13.142%; Keiko Fujimori de Fuerza Popular con 13.037%, y Rafael López Aliaga de Renovación Popular con 12.705%.

Al 66.172% de las actas procesadas por la ONPE, las cifras señalan además que Yonhy Lescano de Acción Popular alcanza el 8.851%, Verónica Mendoza de Juntos por el Perú un 7.931%, George Forsyth de Victoria Nacional el 5.885%, César Acuña de Alianza para el Progreso el 5.851%, y Daniel Urresti de Podemos Perú un 5.763%.

Más abajo están, sin pasar la valla del 5%, Julio Guzmán del Partido Morado con 2.507%, Alberto Beingolea del Partido Popular Cristiano con 2.266%, Daniel Salaverry de Somos Perú con 1.613%, Ollanta Humala del Partido Nacionalista Peruano con 1.335%, y José Vega de Unión por el Perú con 0.625%.

Ciro Gálvez de Renacimiento Unido Nacional con 0.579%, Marco Arana del Frente Amplio con 0.412%, Rafael Santos de Perú Patria Segura con 0.396%, y Andrés Alcántara de Democracia Directa con 0.344%.

¿Quién perdió por el ausentismo?

El descalabro del paupérrimo sistema de salud, que colapsó ante la ineptitud de los programas del Gobierno Central en el manejo de la crisis sanitaria desatada por la pandemia del COVID-19, ahondó a su vez el desempleo y el descontento social, en especial en los pueblos tradicionalmente olvidados por el centralismo gubernamental, que son los más afectados por las dificultades económicas.

Quienes aún sobreviven a la crisis con sus empleos y subempleos, son los que mayoritariamente decidieron quedarse en casa y pagar la multa por omisión al cumplimiento de su obligación electoral. Es un sector que en medio de todo asumió como el mal menor el aceptar la sanción del Jurado Nacional de Elecciones, antes que exponerse en las desordenadas colar a la probabilidad de contagiarse con el COVID-19.

Y es probablemente este 30% de la población electoral ausente la que pudo cambiar el curso de la historia de una elección muy cerrada, en donde además se registró un porcentaje del 15.909% de votos blancos-viciados, situación que hasta el momento impulsó la candidatura del sector más radical de la izquierda, la del profesor Pedro Castillo (Perú Libre) con su 16.761%, frente a dos candidaturas que tienen mucho en común, pero que no necesariamente ofrecerán la mejor opción para el país con un Hernando de Soto de Avanza País con 13.142% y que trabajó como asesor del ex Presidente Alberto Fujimori; y, Keiko Fujimori de Fuerza Popular con 13.037%, que representa el ala dura precisamente del movimiento que fundó su padre, cuya elección democrática se decantó en una dictadura.

PPC cuesta arriba

La elección, en condiciones inéditas en el país, termina además condenando al actual partido de gobierno, cuyo líder Julio Guzmán del Partido Morado con 2.507% fue demolido en las urnas; pero vuelve a darle la espalda a la seria propuesta del PPC, que con su presidente Alberto Beingolea fue tardíamente reconocido como el ganador del último debate presidencial convocado por el JNE, pero que apenas le sirvió para obtener en la votación que importa solo el 2.266%, situación que pone cuesta arriba al tradicional partido fundado por Luis Bedoya Reyes.

Esta elección también podría significar que el país le extendió la partida de defunción política a Somos Perú de Daniel Salaverry, al ex Presidente Ollanta Humala con su Partido Nacionalista Peruano (al que le dio la espalda hasta el partido etnocacerista de su hermano Antauro); además de rechazar tajantemente a los movimientos Unión por el Perú de José Vega, Renacimiento Unido Nacion al de Ciro Gálvez, Perú Patria Segura de Rafael Santos, así como Democracia Directa de Andrés Alcántara.

Otro partido sumamente mermado, y que no tuvo plancha presidencial, fue en la elección congresal: el Frente Popular Agrícola Fia del Perú – FREPAP, con una importante presencia alcanzada en las elecciones extraordinarias al congreso, esta vez apenas suman el 4.64% de votos alcanzado a la fecha. Un durísimo revés para los seguidores del pescadito.

Foto andina

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