Entre montañas de documentos se oculta el drama de miles de litigantes peruanos, un problema que ningún gobierno es capaz de atender
Por Luis Oyola Ancajima
Si usted está decidido a buscar justicia, debe armarse de gigantesca paciencia, porque entrará a una de las mecedoras más grandes del mundo. No importa en qué Distrito Judicial se encuentre, si su expediente va a parar a un Juzgado de Paz Letrado, un Juzgado Especializado, un Juzgado Mixto o la Sala Superior, igualito tiene que ponerse al final de la fila para no percibir ningún avance de su caso, pero sí aprenderá a recitar las explicaciones del funcionario de ventanilla: “Su expediente ya lo tiene el/la Especialista y la próxima semana pasa al/a la Juez(a)”.
Las medias verdades son las peores de las mentiras.
Semana, tras semana, tras semana, usted se turnará las visitas al juzgado con su abogado, pero todo será “porlaspuras.com”, el funcionario de ventanilla repetirá su letanía: “Su expediente ya lo tiene el/la Especialista y la próxima semana pasa al/a la Juez(a)”.
Si una madre de familia, divorciada y con un acuerdo sellado en Notaría, deja de recibir la pensión del exesposo perjudicando a su mejor hija durante casi un año, el sistema tiene tantos vacíos que, en una Demanda por Alimentos, el infractor puede dilatar la resolución del juez con la absurda y simplona argucia de no poner su número de DNI en su respuesta ante el Magistrado, o simplemente entregándole el descargo sin el debido pago de los aranceles. Y, entonces, la menor no come, no estudia, no se viste, no respira, durante un año, pese a que, se entiende, por el mejor interés del menor de edad estos juicios deben ser “express”. Pura letra muerta e indolencia.
Lo propio con la “justicia laboral”; por más que se probó el vínculo y derecho laboral de un trabajador, pueden pasar cuatro, cinco, seis años o más para firmar el documento final del pago de los beneficios sociales. Ya sea el 10mo. Juzgado de Lima, o cualquier otro.
Encima, tienen la frescura de irse todos de vacaciones en febrero, dejando que se siga apilando su incompetencia a costa del dolor y drama de los peruanos afectados por algún abuso. Encontrar justicia es más jodido que ganarse la Tinka.
Foto Andina