Perú se recompuso en el segundo tiempo y levantó un partido que lo perdía 0-2, para empatarlo 2-2 con Ecuador en la Copa América

Por Luis Oyola Ancajima

Se puede perder, cómo no, pero mientras muestres rebeldía, amor propio y no haya pitado el árbitro el final del encuentro, siempre existe la posibilidad de lo épico, de lo gigantesco, de lo impensado. Perú se lavó la cara en el entretiempo, se recompuso 360° y levantó un 0-2 en contra para decirle a Ecuador y al mundo que no estaba liquidado, que aún en su memoria colectiva había dosis de chocolate para endulzarnos con su fútbol de bien pie y entonces, terminamos sacando un empate de oro, un 2-2 que incluso pudo ser un 3-2 si las piernas de el gran Yoshimar Yotún no llegaban tan desgastadas a ese mano a mano con el golero Galindez, cuya punta de pie evitó romper la igualdad y, en honor a la verdad, castigar en demasía al buen equipo tricolor.

Perú sabía que Ecuador saldría a jugar este encuentro con la sangre en el ojo, por la reciente derrota que le infringió la bicolor en Quito por la clasificatoria al Mundial de Qatar 2022. Y salieron con una actitud arrolladora. Los nuestros supieron multiplicarse con Carrillo y Corzo por derecha para frenar los avances por ese extremo, y al otro lado Cueva y Trauco hacían la misma labor de contención. Hasta que encontró el espacio que lo atacó Estupiñán y sacó un centro busca pie, con tan mala fortuna que Tapia en su afán de anticiparse a todo terminó anidando el balón en propia valla, a los 23’, que fue un 0-1 que golpeó a la selección.

Ecuador apenas si quitó el pie del acelerador, mientras que Perú no tuvo ni paciencia y menos precisión para rotar con propósito el balón para hacerle daño a un Ecuador bien agrupado, que había levantado paredes defensivas para aislar la comunicación de Lapadula con Yotún, con Carrillo, con Cueva.

El otro baldazo de agua fría se dio cuando, habiéndose cumplido los dos minutos de reposición, el árbitro permitió el cobro de una pelota parada, ejecutada por Damián Díaz, cuya trayectoria encontró a Carrillo, pero pifió el rechazo, llegando por detrás Ayrton Preciado para conectarle con más fortuna que técnica y poner un 0-2 que parecía liquidar muy rápido todo.

El “Tigre” Ricardo Gareca se gastó toda su pócima mágica en camarines, reacomodó al equipo, y si bien se mantuvo a los mismos once jugadores inicialistas, Perú parecía otro equipo. Y su cambio de actitud encontró prontas recompensas. A los 48’ apenas Christian Cueva frotó la lámpara de Aladino, y ubicándose en la zona central defrente al área rival, filtró un servicio estupendo para que Gianluca Lapadula se interne por izquierda y le reviente el arco, para decretar el 1-2, que ni siquiera se celebró porque los nuestros querían más.

Y ese más lo encontraron a los 53’, cuando Callens se vistió de frac, le hizo un sombrero a un atacante ecuatoriano, y sacó un preciso y largo servicio para que se la pelee con alma y corazón Lapadula. Y se dio una situación muy similar a la de Quito, pues su cancerbero se resbaló, Gianluca tuvo un control dirigido del esférico y antes que lo crucen, alargó la pelota para la llegada decidida de André Carrillo, quien definió como los grandes, para señalar el 2-2, que nos pone muy cerca de la clasificación a la siguiente etapa de la Copa América.

En la última fecha, Perú se juega otra final ante una complicada Venezuela. Si quiere depender de sí, debe rescatar alguito de ese duelo, mientras que Ecuador tendrá la obligación de ganarle a Brasil y esperar que pasa en la acera del frente para saber si sigue o no en carrera.

Síntesis:

Ecuador (2): Galindez; An. Preciado, Arboleda, Hincapié, Estupiñán; Caicedo, Méndez (Noboa 81'), Díaz (Mena 63'), Franco (J. Caicedo 81'), Ay. Preciado (Martínez 91'); Campana (Estrada 63'). DT: Gustavo Alfaro.

Goles: Tapia 23' (autogol), Ay. Preciado 45'+2'.

TA: Hincapié.

Perú (2): Gallese; Corzo, Ramos, Callens, Trauco; Tapia, Yotún (Iberico 92'); Peña (Cartagena 77'), Cueva (Araujo 85'), Carrillo; Lapadula (Ormeño 77'). DT: Ricardo Gareca.

Goles: Lapadula 48', Carrillo 53'.

TA: Ramos.

Árbitro: Jesús Gil Manzano (España).

Escenario: Estadio Olímpico Pedro Ludovico.

Foto CONMEBOL

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