Hace 35 años se retiró de las canchas el granítico “Capitán de América”, Héctor Chumpitaz, el mejor defensor continental
Por Luis Oyola Ancajima
El oportuno recordatorio nos llegó vía WhatSapp de un gran amigo común, Jorge “Chupo” Arriola Müller, quien nos escribió cual puntual telegrama: “Un 10 de octubre de 1985 Héctor Chumpitaz se despidió del fútbol profesional. En homenaje, en Estadio Nacional, Selección vs. Santos de Brasil (0-0); han pasado 35 años, me acuerdo porque estuve en organización”.
La modestia de Jorge Arriola oculta un hecho más relevante. Él fue el artífice de ese significativo partido de homenaje, de aquella emotiva despedida del granítico “Capitán de América”, el mejor defensor continental de la época, don Héctor Eduardo Chumpitaz Gonzales. Alrededor de veinte mil personas llegaron al Estadio Nacional esa noche del 10 de octubre de 1985. Hace 35 años sus botines se colgaron para no marcar más “Chumpigolazos”, como solía referirse la prensa deportiva entonces a sus goles anotados con peculiar potencia y colocación. Los “Chumpigolazos” sonaban bien en la voz del recordado Pocho Rospigliosi, por las ondas de radio Ovación, Un Perú en Sintonía.
Su último encuentro oficial vistiendo la camiseta de la selección se había registrado un 6 de setiembre de 1981, en el histórico empate contra Uruguay, después del cual Héctor Chumpitaz fue sacado en hombros, ya que en ese momento se inscribió con letras doradas nuestra clasificación al Mundial de España 82. Pero un jugador de sus pergaminos, presente en los mundiales de México 1970 y Argentina 1978, que entró al exclusivo club de los 100 de la FIFA por haber jugado en 105 oportunidades con la rojiblanca, merecía un reconocimiento más.
Recordemos que Chumpi no asistió al Mundial de España 82 por una infortunada lesión al tendón de Aquiles, que sufrió jugando un partido por su equipo de entonces, el Sporting Cristal, frente al Coronel Bolognesi de Tacna.
Fue entonces que Jorge Arriola, impulsó la iniciativa de aquel partido de homenaje entre la selección y el famoso Santos de Brasil, el popular club brasileño que tiene como emblema histórico al mejor jugador del mundo: Pelé.
Chumpitaz jugó 25 minutos, con la misma solvencia de sus mejores años, y cuando el juego se paralizó, para que Héctor le entregue la posta a Rubén Díaz, el “Panadero” recibió la cinta de capitán con las piernas temblándole de emoción por semejante honor. La invasión de la cancha por parte de reporteros y fanáticos no tardó en producirse.
El partido de homenaje acabaría 0-0, pero en el colectivo, lo más valioso e imborrable fue el haber acompañado al Capitán de América a cerrar un ciclo deportivo brillante de 20 años de satisfacciones, con 456 partidos a cuestas y 65 goles marcados. Los clubes Deportivo Municipal, Universitario de Deportes, Atlas de Guadalajara (México) y Sporting Cristal, cuelgan en sus paredes con orgullo fotos de Héctor Chumpitaz luciendo sus camisetas. 35 años después, recordamos al inigualable “Capitán de América”.
Foto Archivo